Posteado por: Mari Carmen | 28 marzo 2010

Técnica: Respiración, articulación y emisión.

La respiración.

La respiración es un intercambio de gases que se produce en nuestros pulmones entre el cuerpo y el exterior, cambiando oxígeno por dióxido de carbono.

Aunque esta actividad es regulada involuntariamente por las demandas de nuestro cerebro, el instrumentista de viento tiene que conocer su funcionamiento, ya que la respiración es la base de una buena interpretación musical.

El aparato respiratorio lo forma la nariz, la boca, la tráquea, los pulmones y el diafragma. El diafragma es un músculo que divide el tórax y el abdomen, y es uno de los elementos más importantes a la hora de controlar nuestra respiración.

La respiración sigue tres partes rítmicas: la inspiración, una pausa y la espiración.

  1. La inspiración: se expande el área torácica y baja el diafragma, permitiendo la entrada del aire a través de la nariz y de la boca.
  2. Pausa: se mantiene el aire dentro de nuestros pulmones.
  3. Espiración: El diafragma  presiona a los pulmones provocando la salida del aire al exterior.

Aprovecha la máxima capacidad de respiración, el diafragma debe bajar y permitir “llenar” la base de los pulmones. Tenemos que sentir como se infla nuestro abdomen.

Pincha en la imagen para ver los dos momentos    

de la respiración.

La articulación

Entendemos por articulación la definición correcta de los sonidos y su fraseo.

La articulación es fundamental para la separación entre notas, permitiendo la expresión de la interpretación. La técnica de articulación consiste en el llamado “toque de lengua” , cuyas variantes producen distintos modos expresivos.

El toque de lengua se logra articulando fonemas simples (sin poner en vibración las cuerdas vocales del intérprete), logrando por ejemplo:

articulación legato: du-du-du
articulación staccato: t-t-t
articulación non legato: dad-dad-dad

El manejo de esta técnica permite limpieza en los pasajes rápidos, y posibilidades expresivas importantes.

La emisión

Me voy a referir expresamente a los sonidos de mayor dificultad a la hora de producir una correcta emisión: los sonidos más graves y los más agudos.

Registro grave. Con este registro nos referimos a las notas más bajas de la flauta: el Do-Re-Mi (notas por debajo del pentagrama y primera línea de éste). Aunque parezca lo contrario son notas muy difíciles de emitir.

Se debe soplar con poca fuerza pero el flujo de aire debe ser continuo. Si soplamos con demasiada fuerza sonará el armónico, es decir, el Do más agudo del tercer espacio del pentagrama o un silbido desagradable.

Antes de tocar una partitura que contenga estas notas debemos practicarlas por separado.

Registro agudo. Nos referimos con este registro a las notas que escribimos más altas en el pentagrama o incluso fuera de él.

Es necesario soplar con más presión de aire que en el registro grave, pero siempre con control. Para obtener este control se debe expulsar el aire despacio y presionando en el diafragma.

La boca y la mandíbula deben estar más cerradas que cuando hacemos las notas graves, pero sin que se pongan rígidos.

A partir del Mi (cuarto espacio), el portavoz ha de estar medio tapado. Es necesario encontrar el punto de abertura para que las notas suenen limpias.

Al igual que hemos dicho en las notas graves, cuando tengas que tocar una partitura con estas notas debes primero practicarlas solas.


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