Posteado por: Mari Carmen | 14 septiembre 2010

“El violín y el oboe”

Esta vez la historia te la ofrezco en texto …

“El violín y el oboe”

Teresa Iturriaga Osa

El violín no es el oboe ; uno es pasión y el otro es sabiduría”

Yves Bonnefoy

Había una vez un oboe que descansaba en solitario bajo la sombra de un gran árbol cuando, de pronto, oyó los gritos de un loco violinista que bailaba sobre un tejado. Sin duda, aquel hombre tocaba con tanta alegría que el sonido de su violín llenaba el valle de transparencias mágicas. Pobre y feliz, saltaba por encima de los agujeros del techo de su casa y su música sobrevolaba los montes hacia otros mundos invisibles desde aquella cúpula del viento.

El oboe se quedó tan fascinado que, desde entonces, no podía olvidar al violín que tenía la suerte de vivir con un soñador lleno de energía. Él, por su parte, vivía cómodamente en un lujoso apartamento de Viena. Todos los días, su dueño lo trataba con mucho mimo y respeto, y en verdad que no tenía ningún motivo para quejarse de él, todo lo contrario. Por las noches, al regresar del trabajo a su hogar y antes de cenar, el hombre se aislaba del ruido de la calle en el gran salón de su casa y tocaba el oboe con una fuerte personalidad, intimidad y afecto, arropándolo en silencio. Pero su ritmo era muy diferente al de aquel poema cifrado que el oboe había escuchado salir del violín, un enigma hundido en su centro inconsciente, sumergido en un mar de cadencias que escapaba a toda lógica.

El oboe estuvo muchos días y muchas noches entretenido en estos y otros pensamientos difusos y, finalmente, pensó que todo estaba bien, que los dos eran notas de la vida, que eran signos de dos presencias en el mundo, violín y oboe, oboe y violín… y se tranquilizó. Aunque él seguía soñando al anochecer con aquella cima de su horizonte… ¿Dónde?… ¿Pero dónde estaría el violín?

Hasta que un día se conocieron. Era una plácida mañana dominical de primavera, ambos músicos tocaban al aire libre, cada uno por su lado, cuando se levantó un viento cálido que desplazó el sonido y las notas chocaron. Entonces, el oboe escuchó atento. El violín, al igual que él, sólo iba en busca de sí. ¿Podrían seguirse en ese vuelo? Era difícil. Aún así, él quería iniciar un diálogo de palabras intraducibles, pero no sabía cómo. Comprendió que el habla espontánea, incontrolada e irreflexiva de las cuerdas de aquel violín no siempre se adaptaría al espíritu de otro instrumento. Eso le inquietó y se lo dejó notar al violín en la distancia. La respuesta no tardó mucho en llegar: “No hay nada de razonable en mi melodía de loco colibrí, lo sé, pero no puedo evitarlo”.

También le dijo que, como violín, no podía privarle a un oboe de respirar el aire  que necesitaba, porque era él, con su voz grave, quien establecería un poso de sosiego en elensemble musical. El violín también se sentía un pocosolo en tan altas llanuras y quería intentarlo, así que le prometió que haríatodo lo posible por respetarle su espacio. El agitar de sus alas entre las flores dejaría también escuchar el discurrir de sus gargantas entre reflejos y sombras. El oboe reflexionó durante unos días y pensó que no debía contradecir las asonancias o las rimas de aquel colibrí si realmente deseaba disfrutar de una sinfonía à deux. Tenía que decidirse y asumió sin remedio que él sería su propio consejero. Y sí, quiso intentarlo. Porque el sonido del oboe, tan viejo como el mundo, le recordó cómo se construye la verdadera belleza y la armonía.

Y, desde ese momento, el violín y el oboe hicieron sonar una música en todas las direcciones que se extendió hasta el infinito y que no se detendrá mientras que haya dos seres a la espera de encontrarse.

Todo es extraordinariamente diferente en el juego del universo y ésa es la riqueza de cualquier Babel que queramos conquistar. Tal es la moraleja de este cuento.


Responses

  1. me encanta

  2. Muchísimas gracias por difundir mi trabajo literario.

    Teresa Iturriaga Osa

    • Hola Teresa. La verdad es que cuando lo leí me gustó mucho. En alguna ocasión lo hemos leído en clase. Si tienes algo más de este estilo y quieres que lo ponga no tienes más que escribirme ¡estupendo y encantada!. Un saludo.

      • Me gustaría enviarte varios cuentos con música de olas. Dame un e-mail de contacto. Gracias.

        Teresa Iturriaga Osa

      • Hola. Te enviaré un correo. Gracias. Un saludo.


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