Posteado por: Mari Carmen | 4 enero 2012

Contexto socio-cultural.Humanismo.Arte y literatura.

El Renacimiento

El Renacimiento es uno de los grandes períodos de la cultura universal. Un momento en el que el hombre occidental se planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano; el interés por las artes, la política y las ciencias, sustituyendo el teocentrismo medieval por cierto antropocentrismo. El Renacimiento es fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron esta nueva concepción del hombre y del mundo. Se inició en Italia y se extendió por toda Europa favorecido por el invento de la imprenta.

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El término Renacimiento, derivado de la palabra “renacer” surge para denominar las manifestaciones artísticas de los siglos XV y XVI que busca los ideales de belleza y proporción inspirándose en el antiguo arte clásico griego y romano. En música, sin embargo, no se da esta vuelta al pasado, no existe ninguna ruptura con la etapa anterior sino una evolución estilística que parte de la etapa del Ars Nova.

Contexto socio-cultural

El Renacimiento tuvo su desarrollo en el ámbito de la cultura europea y los territorios americanos recién descubiertos. Su desarrollo coincidió con el inicio de la Edad Moderna, marcada por la consolidación de los Estados europeos, los viajes transoceánicos que pusieron en contacto a Europa y América, la descomposición del feudalismo, el ascenso de la burguesía y la afirmación del capitalismo.  Es el capitalismo mercantil, con el desarrollo económico europeo que conlleva, el factor determinante del cambio social y cultural.

El desmembramiento de la cristiandad con el surgimiento de la Reforma protestante, la invención del telescopio y de la imprenta, entre 1460 y 1480, y la consiguiente difusión de la cultura fueron uno de los motores del cambio. La aparición de la imprenta facilitará una amplia difusión de la música.

La nobleza rural se instaló en las ciudades y se dedicó a actividades comerciales emparentándose muchas veces con la burguesía. Los burgueses asumieron una forma de vida de características señoriales, ostentan gran opulencia y frecuentemente consiguieron ennoblecerse con la compra de títulos.

Características del Renacimiento

  • La vuelta a la Antigüedad. Resurgirán tanto las antiguas formas arquitectónicas, como el orden clásico, la utilización de motivos formales y plásticos antiguos, la incorporación de antiguas crencias, los temas de mitología, de historia, así como la adoptación de antiguos elementos simbólicos. Con ello el objetivo no va a ser una copia servil, sino la incorporación y e conocimiento de las leyes que sustentan el arte clásico.
  • Surgimiento de una nueva relación con la Naturaleza, que va unida a una concepción ideal y realista de la ciencia. La matemática se va a convertir en la principal ayuda de un arte que se preocupa incesantemente en fundamentar racionalmente su ideal de belleza. La aspiración de acceder a la verdad de la Naturaleza, como en la Antigüedad, no se orienta hacía el conocimiento de fenómeno casual, sino hacía la penetración de la idea.
  • El Renacimiento hace al hombre medida de todas las cosas. Presupone en el artista una formación científica, que le hace liberarse de actitudes medievales y elevarse al más alto rango social.

Los supuestos históricos que permitieron desarrollar el nuevo movimiento se remontan al siglo XIV cuando, con el Humanismo, progresa un ideal individualista de la cultura y un profundo interés por la literatura clásica, que acabaría dirigiendo la atención sobre los restos monumentales y las obras literarias y tratados clásicos.

Italia en ese momento está integrada por una serie de estados entre los que destacan Venecia, Florencia, Milán, los Estados Pontificios y Nápoles. Fueron las ciudades las que se convierten en centros de renovación artística, científica, y, en último término, de las costumbres e ideas de toda la sociedad.

En Florencia, el desarrollo de una rica burguesía ayudó al despliegue de las fuerzas del Renacimiento; la ciudad se convirtió en punto de partida del movimiento, y surgen, bajo la protección de los Médicis, las primeras obras de arte del nuevo estilo que desde aquí se va a extender al resto de Italia, primero, y después a toda Europa.

El Humanismo

El Humanismo es el movimiento intelectual, filosófico y cultural que marca todo el Renacimiento. Viene de la palabra latina homo (hombre) cuyo origen se sitúa en la península Itálica (especialmente en Florencia, Roma y Venecia) en personalidades como Dante Alighieri, Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio. Buscan la Antigüedad Clásica y retoma el antiguo humanismo griego del siglo de oro mantiene su hegemonía en buena parte de Europa hasta fines del siglo XVI, cuando se fue transformando y diversificando a merced de los cambios espirituales provocados por la evolución social e ideológica de Europa, fundamentalmente al coincidir con los principios propugnados por las reformas (luterana, calvinista, etc.), la Contrarreforma católica.

La nueva forma de pensar confíaba en el ser humano, en su razón y en su capacidad para cultivar todas las ramas de la sabiduría. Nace en el norte de Italia,  (anulando la hegemonía cultural francesa del medievo) especialmente en Florencia extendiéndose al resto de Europa. Después de un largo período de teocentrismo, el hombre vuelve a mirarse a sí mismo, se interesa por las ciencias, la naturaleza, el cultivo de las artes y la expresión del sentimiento.

El ideal del humanismo será buscar la inspiración en ideas platónicas (la belleza ideal) y pitagóricas (racionalismo, importancia del número). Será un momento de gran creatividad artística, especialmente para la música que será un arte privilegiado.

El Humanismo, como uno de los fundamentos ideológicos del Renacimiento, suponía una evidente ruptura con la idea de religión que se manejaba hasta entonces en la que Dios era centro y razón de todas las cosas. Con el Humanismo, Dios no perdía su papel predominante, pero se situaba en un plano diferente, y ya no era la respuesta a todos los problemas. Probablemente el autor que supo aunar mejor que ninguno la filosofía humanística con el pensamiento cristiano fue Erasmo de Rotterdam.

Como rasgos definitorios del humanismo se pueden establecer los siguientes:

  • Estudio filológico de las lenguas e interés por la recuperación de la cultura de la Antigüedad clásica.
  • Creaciones artísticas basadas imitación de los maestros de la civilización grecolatina.
  • El antropocentrismo o consideración de que el hombre es importante, su inteligencia el valor superior, al servicio de la fe que le une con el Creador.
  • Se restaura la fe en el hombre contemporáneo porque posee valores importantes capaz de superar a los de la Antigüedad Clásica.
  • La razón humana adquiere valor supremo.
  • En las artes se valora la actividad intelectual y analítica de conocimiento. En pintura, mediante la perspectiva, se unifica con un punto de fuga racional la escala antes expresionista de las figuras.
  • Se ve como legítimo el deseo de fama, gloria, prestigio y poder (El príncipe, de Maquiavelo), valores paganos que mejoran al hombre. Se razona el daño del pecado que reducen al hombre al compararlo con Dios y degradan su libertad y sus valores según la moral cristiana y la escolástica.
  • El deseo de la unidad política y religiosa de Europa bajo un sólo poder político y un solo poder religioso separado del mismo: se reconoce la necesidad de separar moral y política; autoridad eterna y temporal.
  • El arte humanista toma la materia popular y la selecciona para transformarla en algo estilizado e idealizado, de la misma manera que la novela pastoril recrea una vida campestre desprovista de las preocupaciones habituales al campesino. En el arte humanista no hay lugar para las manifestaciones vulgares de la plebe que se verán más tarde en el siglo XVII con el Barroco.
  • La lógica aristotélica frente al argumento de autoridad medieval: la imprenta multiplica los puntos de vista y los debates, enriqueciendo el debate intelectual y la comunicación de las ideas. Se ponen de moda los géneros del diálogo y la epístola, todo lo que suponga comunicación de ideas. Se propone la libre interpretación de la Biblia y su traducción a las lenguas vulgares (Lutero), frente al reduccionismo medieval de reducir su interpretación a la del Papa u obispo de Roma (Reforma o protestantismo).

Literatura y Arte renacentista en Italia

Literatura

La renovación general en el conocimiento que comenzó en Europa tras el descubrimiento del «mundo nuevo» en 1492 trajo consigo una nueva concepción de la ciencia y la investigación y formas distintas de hacer arte.

Surgió por entonces una forma literaria que luego desembocaría en la novela, que cobró renombre en los siglos posteriores. Una de las más conocidas de esta primera época es la Utopía de Tomás Moro.

Las obras dramáticas de entretenimiento (opuestas al propósito moralizante) volvieron al escenario. William Shakespeare es el dramaturgo más notable, pero hubo muchos más, como Christopher Marlowe, Molière, y Ben Jonson.

Arte

El Renacimiento, más que una ruptura respecto a la época comunal, constituye una etapa de evolución y renovación. Nunca muere una época y nace otra, espontáneamente, sino que persisten elementos que continúan y evolucionan. Hay, efectivamente, una vuelta al clasicismo grecorromano, y a partir de ella se manifiestan los caracteres propios del renacimiento. El movimiento se origina en Florencia, propagándose luego por Europa. En las dos etapas del Renacimiento italiano (cuattrocento: S. XV y cinquecento: S. XVI), la arquitectura adapta al tempo o al palacio distintos electos romanos tomados aisladamente, sustituyendo a elementos góticos (pilares y bóvedas) o creándose unos nuevos al variarse la disposición general del edificio (cúpulas, frontones o entablamentos). Analizando detenidamente una construcción renacentista, podrían desarmarse en piezas que ya los romanos empleaban y que ahora se consideran indispensables, siguiendo la tendencia general  a actualizar todo lo clásico. Cambios fundamentales se operan en la planta de las iglesias, que deja de ser cruciforme para adaptarse a un núcleo central según un principio humano de belleza, que se antepone a las necesidades y tradiciones del culto divino. Los edificios románicos y góticos eran fruto de un trabajo colectivo, en el que grupos de anónimos artífices expresan sentimientos de grupo. La cúpula de Santa María de las Flores, en Florencia, es obra de Filippo Brunelleschi, un artista renacentista que fue, ante todo, el primer arquitecto en el sentido moderno del término. Concibió la arquitectura como expresión personal y elaboró unas teorías científicas sobre la “perspectiva”, entendida como vión geométrica del espacio.

Iglesias:

–     Columna o balaustre, en lugar de pilar gótico

–     Pilastras adosadas

–     Arcos de medio punto

–     Capiteles corintios bajo entablamento corrido

–     Bóvedas de medio cañón o artista

–     Cubiertas de madera con rosetones

–     Frontones triangulares o curvos con exteriores

–     Medallones, guirnaldas y grutescos

–     Planta central con cúpula, en el cinquecceneto

Palacios:

–         Aparejo rústico o almohadillado

–         Paramento esgrafiado

–         Grandes impostas horizontales

–         Estructura de arcos con medallones en enjutas

–         Cornisas clásicas a modo de alero

–         Paramentos lisos y arcaturas sobre columnas enmarcadas y adinteladas, en el cinqueccento.

La escultura sigue el mismo camino que la arquitectura; imita los temas y modelos romanos, vuelve al mármol y al bronce y utiliza el desnudo, o bien viste las figuras con toga romana o ciñe las sienes con una corona de laurel. La escultura románica y gótica tenían carácter mágico y evocativo, alternando las figuras humanas con los motivos decorativos. Es Donatello quien descubre la relación existente entre la expresión escultórica y la naturaleza. Se comienza a observar la realidad con el método de los antiguos, y el artista se va acercando cada vez más a la figura humana para descifrar su profundo significado.

La pintura, que nace igualmente en Florencia, continúa la técnica y la tradición de Giotto. Según Cennino, Giotto, en el S. XVI, “cambió el arte de pintar de griego (aquí el término griego, significa bizantino) en latino, y lo redujo al moderno, y tuvo el más cumplido arte de pintar que jamás nadie haya tenido”. Estas características que aportó Giotto; la vivacidad de las imágenes, su sentimiento, fundidos en la realidad corpórea, se desarrollarán a lo largo del renacimiento, hasta adquirir unas características más particulares y diferenciadas en el cenit del movimiento.

Pintura italiana del S. XV:

–         Pintura mural al temple

–         El hombre, tema principal

–         Concentrado estudio de la forma humana

–         El paisaje pierde importancia

–         Formas arquitectónicas renacentistas: perspectiva lineal

–         Sentido del movimiento

–         Temas paganos y mitológicos con abundantes desnudos

–         Personalidad diferenciada en cada autor

–         Los pintores de la época de apogeo hacen desaparecer los detalles menudos, del gusto anterior, pasando al tema de grandes proporciones que prescinde casi absolutamente de escenas secundarias.

Los artistas

La lista de artistas es extensa:

En escultura destacar Donatello (1386-1466), Miguel Ángel Buonarrotti (1475-1564)

En pintura destacar a Giotto (1267-1337), pintor aún dentro de la órbita del Gótico, pero que desarrolló en sus pinturas conceptos como volumen tridimensional, perspectiva, naturalismo, que alejan su obra de los rígidos modos de la tradición bizantina y gótica y preludian el Renacimiento pictórico ; Botticelli

Sin embargo se puede decir que Leonardo da Vinci y Miguel Algel fueron las dos grandes figuras del arte italiano.

Leonardo da Vinci (1452-1519), uno de los grandes genios de todos los tiempos. Fue el ejemplo más acabado de artista multidisciplinar, intelectual y obsesionado con la perfección, que le llevó a dejar muchas obras inconclusas o en proyecto. Poco prolífico en su faceta pictórica, aportó sin embargo muchas innovaciones que condujeron a la historia de la pintura hacia nuevos rumbos. Quizá su principal aportación fue el sfumato o claroscuro, delicada gradación de la luz que otorga a sus pinturas una gran naturalidad, a la vez que ayuda a crear espacio. Estudiaba cuidadosamente la composición de sus obras, como en su Última Cena, donde las figuras se ajustan a un esquema geométrico. Supo unir en sus trabajos la perfección formal a ciertas dosis de misterio, presente, por ejemplo, en la celebérrima Gioconda.

Miguel Ángel (1475-1564) fue, como tantos otros en esta época, un artista multidisciplinar. Sin embargo, él se consideraba preferentemente escultor aunque también se dedicó a la pintura de forma esporádica, a petición de algunos admiradores de su obra, sobre todo el papa Julio II. Los frescos de la Capilla Sixtina muestran el atormentado mundo interior de este artista, poblado de figuras monumentales, sólidas y tridimensionales como si fueran esculturas, y de llamativa presencia física. En su obra cobra mucha importancia el desnudo, aun cuando la casi totalidad de la misma fue hecha para decorar iglesias.

Como escultor, en sus primeras obras recoge el interés arqueológico surgido en Florencia: así, su Baco ebrio fue realizado con intención de que aparentara ser una escultura clásica. Igual espíritu se aprecia en la Piedad, realizada entre 1498-1499 para la Basílica Vaticana. Protegido primero por los Médicis, marchará luego a Roma donde colaborará en los trabajos de construcción de la nueva Basílica. El pontífice Julio II lo toma bajo su protección y le encomienda la creación de su Mausoleo, denominado por el artista como «la tragedia de la sepultura» por los cambios y demoras que sufrió el proyecto. En las esculturas hechas para este sepulcro, como el célebre Moisés : con anatomías sufrientes, exageradas y nerviosas (músculos en tensión), posturas contorsionadas y escorzos muy rebuscados. Los rostros, sin embargo, suelen mostrarse contenidos. En sus obras finales el artista desdeña de la belleza formal de las esculturas y las deja inacabadas, adelantando un concepto que no volvería al arte hasta el siglo XX.


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