Posteado por: Mari Carmen | 24 octubre 2012

La grabación mecánica. El fonógrafo, el grafófono y el gramófono

La grabación mecánica

Hay varias maneras de grabar el sonido, pero todos los aparatos reproductores se basan en lo mismo: son capaces de convertir el sonido en una señal de algún tipo que puede almacenarse y, luego, volver a convertirse en sonido.

Distinguimos dos grandes períodos: el denominado de grabación mecánica y el de grabación eléctrica. El primero de ellos (que es el que voy a tratar en esta entrada) es aquel en el que no se utiliza la electricidad, y en el que, por lo tanto, las ondas sonoras son grabadas por su impulso en el material de registro.

El fonógrafo. El americano Thomas A Edison inventó en 1877 un aparato que se llamó fonógrafo, que significaba “escritor de sonidos” y o patentó en febrero de 1878, pero tuvo una aplicación experimental y no fue comercializado. Su invento parecía simple; las vibraciones del aire a través de un embudo hacían vibrar una membrana, que era como el tímpano de nuestro oído. En esta membrana se sujetaba una aguja que escribía surcos de diferente profundidad, según las vibraciones que recibía, en un cilindro cubierto con papel de estaño y que giraba. Con ello el sonido quedaba grabado, aunque deficientemente. El primer registro que se hizo fue la canción Mary had a litte lamb.

El proceso de reproducción era el inverso. La aguja se deslizaba a través del surco hecho y hacía vibrar la membrana, que reproducía el sonido. Este sistema tenía muchas limitaciones:

  • No existía ningún mecanismo de amplificación, ni durante el proceso de grabación, ni durante su reproducción.
  • Durante la reproducción se oía un considerable ruido de fondo producido por el rascado del estilete sobre el papel de estaño.
  • El invento soportaba unas pocas reproducciones debido al deterioro del papel de estaño.

Este primer invento fue perfeccionado por Alexander Gram. Bell (1847-1922) en 1881, cuando sustituyó la superficie de estaño del rodillo por un cilindro de cera sólida (que más tarde se cambió por laca) que lo hacía más estable y que podía ser regrabado. Además, aligeró la aguja y puso un motor para hacer girar el cilindro.

El grafófono. En el año 1887 Chichester Bell y Charles Summer patentaron una nueva máquina a la que llamaron grafófono (para distinguirlo del invento de Edison), neologismo derivado del latín grafos (escritura) y fono (sonido). Fue construido siguiendo las pautas iniciadas por Edison, pero sustituyeron la hoja  metálica por un cilindro de cartón recubierto de cera. La cera ofrecía menos resistencia para la grabación y las ondulaciones podían ser más profundas; además, la bocina era más grande, por lo que el diafragma se hacía más sensible; de esta manera mejoraron la calida del sonido y la grabación era más duradera.

El gramófono. Este término proviene del griego y significa “escritura de la voz”. Es la consecuencia de las búsquedas que continuaron a partir de los inventos anteriores, y que logró el 8 de noviembre de 1887 el ingeniero alemán, emigrado a Estados Unidos, Emil Berliner (1851-1929) cuando patentó un nuevo sistema de grabación de discos. El sistema de grabación se basaba en la realización de un disco matriz en negativo, a partir del cual podían fabricarse miles de copias. Para la realización de la matriz se hacía una grabación sobre un disco de cinc, que era alterado por procedimientos químicos; este disco servía de molde a uno nuevo en soporte metálico, que era utilizado como matriz, a partir del cual se realizaban las copias en ebonita.

* El sonido en el período de la grabación mecánica.

La grabación mecánica impuso unas condiciones a los intérpretes: era necesaria una técnica interpretativa precisa para obtener buenos resultados y elegir aquellos instrumentos que se registraban mejor.

Los cantantes debían tener en cuenta que las vocales se registraban mejor que las consonantes; por ejemplo, debían arrastrar las erres y hacer las eses más silbantes porque de esta manera el diafragma respondía mejor.

En un primer momento solamente se grababan bien los instrumentos con sonido metálico (banjo, los metales, las campanas, los xilófonos …); los sonidos demasiado graves o demasiado agudos se perdían (en las jazz band, por ejemplo, la percusión estaba marcada por el banjo y el piano, más que por los instrumentos habituales de la interpretación en directo); el éxito del foxtrot es posible que se debiera a su sencillez rítmica, pues no requería de la batería.

La grabación de la música clásica también ofrecía numerosos problemas: el piano se grababa mal; se prefería el piano vertical, y el cantante tenía que colocarse en la parte trasera del piano para que el sonido se pudiera registrar mejor. En las orquestas los instrumentos de cuerda se grababan peoer, porque tenían menos potencia que los de viento. Debían exagerar el vibrato y los portamentos para que su timbre se distinguiera de los instrumentos de viento; como las notas graves se registraban débilmente, se solían reforzar con tuba.


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